CONTROL BIOLÓGICO DE ENFERMEDADES DE SUELO CON PSEUDOMONAS

CONTROL BIOLÓGICO DE ENFERMEDADES DE SUELO CON PSEUDOMONAS

¿Qué es el control Biológico?

El control biológico es una solución al uso de pesticidas químicos, y consiste en la introducción artificial de microorganismos antagonistas en un ecosistema determinado para controlar a un patógeno o una plaga.

Uno de los motivos principales para el desarrollo actual de sistemas de control biológico es la reducción de la utilización de plaguicidas químicos de síntesis. La preocupación que existe actualmente sobre la salud, seguridad y medio ambiente, y los efectos negativos de los productos químicos utilizados por la agricultura requieren una disminución en el uso de dichos plaguicidas.

Buscar estrategias que permitan incrementar el rendimiento de la producción de alimentos es todo un reto. En el que la táctica pasa por usar menos agua, menos tierra y sobre todo menos plaguicidas. Simultáneamente a esta situación, muchos plaguicidas están siendo retirados del mercado y deben ser remplazados.

Importancia del control Biológico en la agricultura actual

Un problema con el que se encuentra la agricultura europea es la supresión programada de muchos plaguicidas, que, por diversas razones (toxicidad, bien para la salud humana o animal o bien por razones de polución medioambiental), dejarán de estar en el mercado en un plazo breve. Es el caso, del metam sodio, cuya desaparición del mercado español estaba prevista para el 2019, pero que se ha visto alargada por autorizaciones excepcionales. La aplicación al suelo con metam sodio era una práctica común para el control de una amplia gama de patógenos y que se realizaba previo a la siembra, trasplante o plantación. Todos estos motivos plantean la búsqueda de métodos alternativos para combatir patógenos y que engloban el control biológico como posible solución.

El control biológico puede ser especialmente importante para su utilización en sistemas en los que el control químico no es efectivo, y también puede reducir otros problemas asociados con determinados sistemas de control químico, como son el desarrollo de resistencias, reducción de poblaciones de microorganismos perjudiciales para el cultivo.

En la década de los 60 se comienza a relacionar la presencia de microorganismos no patógenos en el suelo con la disminución de enfermedades fúngicas que afectaban a numerosos cultivos. Con el tiempo, esta gran variedad de microorganismos se fue aislando y para desencadenar en lo que hoy conocemos como agentes de biocontrol. Entre los microorganismos beneficiosos más importantes se han descrito las diferentes especies de bacterias del género Pseudomonas capaces de favorecer activamente el crecimiento de las plantas aun en presencia de suelos infectados de hongos y bacterias patógenas responsables de numerosas enfermedades radiculares.

 

Control biológico de enfermedades de suelo

Proradix®. Biocontrol de patógenos de suelo a través de microorganismos, “Pseudomonas”.

La revolución biológica contra los hongos fitopatógenos del suelo se llama Proradix® y es un biofungicida preventivo, cuya cepa DSMZ 13134 ha sido la primera Pseudomona autorizada en Europa para el tratamiento de enfermedades fúngicas de suelo en cultivos hortícolas, entre otros. Proradix® es capaz de mejorar la producción y la calidad de un gran número de cultivos.

Control biológico de enfermedades

Su ubicuidad en la naturaleza, el bajo perfil eco toxicológico y ambiental, y su alta eficacia contra un gran número de enfermedades de suelo, hacen de Proradix® una alternativa solida a los fungicidas químicos comunes. Sus diferentes modos de acción hacen que Proradix® sea la protección ideal para una gran diversidad de cultivos. Además, es apto para su uso en agricultura ecológica (está certificado por SHC) y es apto para la agricultura biodinámica (se encuentra registrado como insumo por FIBL y cumple la normativa de Demeter Internacional).

Estos mecanismos han sido ampliamente estudiados e involucran competencia, micoparasitismos e inducción sistemática de resistencia en plantas. De manera ampliada vamos a ver cómo actúan las Pseudomonas Patogens:

  1. Competencia por el espacio.

La competencia puede ser por los sitios de infección, donde la ocupación de dichos sitios por un microorganismo impide la colonización por otro o bien por determinados nutrientes. En la competencia por nutrientes o bien un microorganismo posee un mecanismo de absorción mejor o posee enzimas extracelulares más activos, de forma que uno obtiene más nutrientes y crece, mientras que el otro no obtiene nutrientes suficientes para crecer. Proradix® coloniza la rizosfera más deprisa que el patógeno, creando una biocapa en donde limita la disponibilidad de nutrientes y espacio al acceso del micelio de las raíces es limitado.

  1. Producción de ácidos orgánicos y sideróforos

La producción de moléculas difusibles es un mecanismo que deriva del metabolismo secundario de algunos microorganismos. En el caso de la Pseudomona Patogens DSMZ 13134 produce ácidos orgánicos y sideróforos, altamente efectivos en la quelación de cationes metálicos como (zinc, cobre y hierro), esto hace que estén menos disponibles para los hongos patógenos del suelo. En condiciones de baja disponibilidad de hierro, los sideróforos pueden actuar secuestrando el hierro y limitando así el crecimiento del fitopatógeno. El hierro es esencial para el desarrollo, germinación de esporas y crecimiento del micelio de los microorganismos.

  1. Enzimas líticas. Micoparasitismo

Otro de los mecanismos importantes con los que cuenta Proradix® es la producción de enzimas líticas extracelulares, enzimas capaces de romper compuestos poliméricos como la quitina, proteína y celulosas, componentes mayoritarios de la pared celular de los hongos. En este caso la Pseudomona Protegens DSMZ 13134 la enzima que produce es quitinasas que desempeña un papel importante al participar en la destrucción de la pared celular y de los componentes de la membrana de ciertos hongos.

  1. Resistencia sistémica de la planta.

Esto es, la activación de su sistema de respuesta a agresiones externas, el cual puede ser activado tanto por agentes bióticos como abióticos. La resistencia sistémica se puede dividir en dos grupos, la resistencia sistémica adquirida (SAR) y la resistencia sistémica inducible (ISR). La primera (SAR) es la inmunidad inherente de la planta activada tanto por factores abióticos como bióticos, y tanto por organismos patógenos como no patógenos: Se relaciona con la producción de ácido salicílico, una fitohormona que induce la producción de proteínas pr (proteínas relacionas con los patógenos), entre las que se encuentran la quinasa, la peroxidasa, la lisozima y la deposición de lignina. El segundo tipo (ISR) es una respuesta hipersensible a microorganismos PGP y en este caso juegan un importante papel las moléculas de ácido jasmónico y etileno. Estás aumentan la velocidad de reacción de las defensas contra los patógenos y el estrés abiótico. por lo general plantas más saludables con menos problemas en general

  1. Efecto bioestimulante.

Proradix® fomenta el crecimiento vegetativo y de las raíces generando un efecto starter en las primeras fases del desarrollo vegetativo, este efecto es posible gracias a sustancias de tipo hormonal, como la auxina, citoquinina y el etileno. Estas no tienen un efecto directo sobre los patógenos, sin embargo, al estimular el crecimiento de la planta esta es más resistente al estrés abiótico y los patógenos.

Una de las consecuencias de colonizar la rizosfera de los cultivos con Proradix® (Pseudomonas Patogens DMSZ 13134) es la reducción en el uso de sustancias fungicidas en línea con las nuevas estrategias marcadas por la directiva europea en materia de lucha integrada que prioriza aquellas técnicas de lucha que minimicen el empleo de materias activas residuales.

enfermedades de suelo

 

Control biológico enfermedades