LAS CLAVES DEL CULTIVO DEL ALMENDRO | Antonio Tarazona

LAS CLAVES DEL CULTIVO DEL ALMENDRO

El cultivo del almendro está viviendo una regeneración constante, viene marcada desde los últimos diez años, en los cuales se ha producido un incremento considerable de la superficie. Las hectáreas se han incrementado en secano y en regadío en todo el territorio nacional.

Los datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación lo corroboran.  El MAPA indica que en el año 2019 se ha producido un nuevo incremento de la superficie con respecto al año 2018 pasando de unas 657.000 hectáreas a 687.225 hectáreas, suponiendo un nuevo crecimiento de 4,4 % aproximadamente. Estas cifras indican que el cultivo del almendro se está consolidando y, por supuesto, se está convirtiendo en un cultivo de valor e importante para el sector primario español. Cabe destacar que, aunque el mayor número de hectáreas a nivel nacional son aún de secano, gran parte de las nuevas plantaciones se están realizando en regadío para intentar optimizar los costes y mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

El cultivo del almendro cada vez tiene una mayor importancia respecto al cultivo del cereal, ya que, entre otras razones, los problemas de la sequía en los últimos años y los buenos precios que acompañan a la almendra lo han convertido en un cultivo más rentable que el propio cereal. Es cierto que la mayor parte de las plantaciones que se realizan de almendro se llevan a cabo en pequeñas parcelas o fincas en las que los agricultores deciden probar suerte antes de embarcarse en una mayor superficie. Los datos del Ministerio indican que la superficie media por explotación en España es de 10 hectáreas, mientras que, en California, principal productor a nivel mundial con el 100% de la superficie de cultivo en regadío, las explotaciones medias son de 50 hectáreas.

El cultivo del almendro es muy precoz y se arraiga bien a todo tipo de terrenos debida a su rusticidad, aunque es muy sensible y por ello, uno de sus puntos débiles es la resistencia a las heladas que pueden provocar pérdidas productivas en la época de floración. Debido a su precocidad, en un periodo de 3-4 años se pueden empezar a generar ingresos haciendo el retorno de la inversión muy atractivo a diferencia de otros cultivos como el pistacho.

 

cultivo del almendro

 

En cuanto a sanidad, el almendro es un árbol muy sensible a diferentes enfermedades fúngicas como la mancha ocre, cribado, monilia, chacro, etc. Otras plagas de primavera o verano para tener en cuenta serían el pulgón, la araña roja y otros ácaros. También hay que tener cuidado con el famoso gusano cabezudo, talón de Aquiles de este frutal, entre otros. Por estos motivos el almendro requiere tener más cuidados y hay que prestarle una mayor atención.

Nutricionalmente hablando, el almendro, dado su carácter rústico, es muy agradecido a los aportes nutricionales, ya sean por vía foliar o radicular y, evidentemente, la aportación de agua multiplica considerablemente los rendimientos además de darles un carácter más constante en el tiempo.

Plan de fertilización del cultivo del almendro

Un buen plan de fertilización combina aplicaciones de nutrientes vía foliar y radicular.

Por un lado, realizando la aplicación vía foliar ayuda a un mejor estimulo floral y mejor cuajado. Por otro lado, de forma radicular ayuda a engordar el fruto y al desarrollo vegetativo ya sea vía fertirriego como en superficie.

Las principales demandas de N y K se producen post cuajado ya que el fruto, en este caso la almendra, aumenta sus necesidades de N y K para engordar y aumentar su peso.

Sin embargo, aunque el P es un elemento primario necesario entre otras muchas cosas para aportar energía, su principal demanda debería ser aportada en post cosecha y en prefloración, intentando buscar un mayor número de yemas florales que mejoren los rendimientos productivos. Del mismo modo que el P tiene importancia en post recolección, el K también debería ser aportado vía foliar o radicular en post recolección para restituir las grandes cantidades de K que ha extraído la almendra del árbol.

Un plan de fertilización equilibrado aporta un equilibrio perfecto al árbol haciendo que este sea más productivo durante más tiempo, mejorando la rentabilidad y alargando la vida útil de la plantación.  Es importante no agotar al árbol antes de tiempo.

Desde Tarazona préstamos especial atención a este cultivo y llevamos años estudiando fórmulas que cumplan con todos los estándares nutricionales que demanda el almendro. Tenemos una amplia variedad de productos que cubren todos los estados fenológicos de este cultivo, siempre buscando conseguir una solución integral.

 

 

 

Es muy importante realizar una fertilización adecuada al cultivo, como también lo es protegerlo de las posibles enfermedades fúngicas o plagas. Por ello, nuestra recomendación va desde la familia KRYSTAFEED®, fertilizantes cristalinos 100% hidrosolubles; TARATECH®, bioestimulantes y correctores; y TARACTIVE®, fitosanitarios.

Dentro de la gama de bioestimulantes, recomendamos TARAVERT® SET o TARAVERT® EVO que han sido diseñados para estimular al árbol y mejorar su floración y cuajado, además, combinan bien con otros nutricionales como TARAFOL® GOLD, fuente de potasio excelente para ser aplicada vía foliar, TARAFOL® KECO, que combina K y Mg en el mismo envase evitando problemas de antagonismo de ambos nutrientes y TARAFOL® EXTENSIVE PLUS para el desarrollo vegetativo y crecimiento del fruto.

Por supuesto, estos nutricionales y bioestimulantes combinan perfectamente con nuestro fungicida TRIBILO Cu®.

En cuanto a fertirrigación, nuestro amplio conocimiento y experiencia ponen a disposición del agricultor gran variedad de fórmulas dentro de la familia KRYSTAFEED® o incluso para las explotaciones más productivas y exigentes nuestra familia DARWIN que combina nutrientes con algas haciendo de este fertilizante soluble la mejor nutrición bioestimulante.

Nuestra recomendación siempre busca maximizar el rendimiento del cultivo a la par que es sostenible con el medioambiente, siempre en línea con nuestro principio de Fertilosofía®: fertilización eficiente y sostenible.

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